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lunes, 20 de junio de 2011

38* La Depresión y la Soledad



"En el abismo es todo gris... quiero volver a empezar." Así dice el estribillo de una canción que se hizo muy famosa en el cine, y en la cual se relata la historia de una alcohólica que no le encuentra salida a su vida. Las historias más tristes son las relacionadas a este pecado.... Una de ellas es la de una adolescente que estaba totalmente desarreglada y que se parecía mucho más a una vagabunda, que a una chica de su casa. Todavía recuerdo que durante toda la charla, no me pudo mirar a los ojos. Mantuvo la cabeza inclinada hacia el piso, y sólo me hablaba de una tristeza y una frustración que eran tan profundas como un abismo.

Todo comenzó siendo muy niña,ella era la hermana menor de casi una decena de niños, que crecieron en medio de la pobreza y el abandono Tuvo que acostumbrarse a vestirse con las ropas de sus hermanos durante toda su infancia. Se alimentaba a base de mate cocido y pan, excepto en algunas ocasiones especiales en las que pudo disfrutar de algo de carne. Cuando llegaba el invierno, su humilde hogar de chapas de latón se convertía en un congelador; en cambio, en el verano aquel metal hervía de calor.

Tal vez pienses que bajo estas condiciones, es lógico que alguien se deprima. Sin embargo, he conocido en mi vida decenas de adolescentes a los que no les ha faltado absolutamente nada, pero están sumergidos en la más profunda depresión. Entre ellos y esta chica existe un factor común: La ausencia de sus padres durante la niñez.
Todos necesitamos durante nuestra niñez ese modelo que Dios eligió para que crezcamos fuertes y sanos, tanto mental como psicológicamente: el modelo formado por el padre y la madre. Lo lamentable es que la mayoría de los padres no tienen resuelta su madurez como matrimonio y cargan a los hijos con sus problemas, peleas y discusiones, y por último, para romperles el corazón, el divorcio.
Esta no es la única causa, pero si ha sido la de mayor influencia en la vida de los adolescentes.
"Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad" (Salmo 106:6).

En esta historia que he contado, la joven pudo cambiar radicalmente su vida cuando recibió el cuidado y la atención de una "madre" o un "padre" de corazón. Su mayor problema había sido que su padre había abandonado a su familia. Su madre abrumada por la situación, nunca se ocupó de los niños. El único momento en el cual se ocupaba de ella, era en su cumpleaños. Pero aquello no era suficiente.
Ella hubiese querido pasear aunque fuera en autobús, o que alguien se preocupara por ella y le preguntara "¿Cómo estas?", o sencillamente la escuchara.

Hoy hay miles de adolescentes esperando "padres" y"madres" de corazón. Uno de los mayores objetivos que te propongo es que una vez libre de esto (de la depresión) tu puedas ser uno de ellos y puedas decir como el apóstol Pablo: " De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en cristo, padre si que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús. Por tanto, les ruego, que sigan mi ejemplo" (Corintios 4:15-16)